|
Marcos
jugó con esa mujer como lo hacía con todas,
para alimentar su ego de varón.
Le gustaba seducirlas, amarlas virtualmente haciendo que ellas
mueran de deseo y amor por él. Marcos vivía
en pareja con el amor de su vida, ella sabía lo seductor
que él era, pues así lo había conocido.
A ella le gustaba ser la elegida para transitar juntos el
camino de la vida.
Pero él conociendo el riesgo que corría, subestimó
a una de esas tantas mujeres, y ésta, lo delató
ante quien fuera su mujer.
Noelia nada dijo, conocía muy bien aquellos juegos,
muchas veces fue testigo de ellos, cuando él pensaba
que ella no se daría cuenta.
Como todas las veces, Noelia lo perdonó, lo amaba demasiado,
sabía que ninguna de aquellas mujeres sería
algo más que un pasatiempo.
Aquella tarde, mientras Marcos volvía a repetir aquel
juego, Noelia, abrazaba a su amante, refugiándose en
sus brazos de manera apasionada y real, éste hombre
compensaba lo que Marcos se olvidaba de brindar.
|