Cabo Cañaveral, abril, 2001.
Odisseo parte a las cuatro de la mañana
a través del Universo plano /un parámetro
entre otros
del eje espacio – tiempo/.
Viaja a Marte,
a buscar la vida
en el hielo
y las chimeneas volcánicas.
A navegar
por todas las sensaciones
en el Mar Pontio del vacío interestelar
atormentado.
Morirá
por volver
a cualquier Tierra,
cualquier Ítaca, devastada por pretendientes,
cualquier patria
que una vez aconteció entre las estrellas.
Volverá.
Protagonizando el riesgo de desvanecerse
en el primer instante de amor
posible.