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Hoy escribiré
unos versos,
a mi querido padre,
entre el canto del corazón,
y añoranza del alma.
Hoy crujen mis sentimientos,
por las alejadas añoranzas,
por las horas que amanecen,
en la blancas madrugadas.
Hoy, mi alma te abraza,
entre las nubes del cielo engarzadas,
entre los rayos del sol,
que despiertan mis mañanas.
Hoy miró a la luna,
empañados mis ojos en lágrimas,
en una neblina de angustia,
de añoranza lejana.
Son tiempos gravados,
con un cincel en mi alma,
son las rocas calizas,
que se adhieren en mi garganta.
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