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Cadencia tenue
de la lluvia que adormece
la imagen etérea en los espejos.
Desangra tiempos impacientes
prisioneros del agua, que torturan
y apuñalan la voz de los reflejos.
Sonata en gris
que en el borde de la tarde me traslada
hasta el centro mismo de los sueños.
Cadencia tenue
en las horas que se alargan
y van lentamente al solitario
espacio vacío de la noche,
mientras diluye metáforas tremendas
que estremecen al rayo milenario.
Soliloquio de paz, quietud agreste
me acompaña al andar del plenilunio
entre el canto del agua y el misterio.
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