Aquí
donde comienza el vacío,
Donde se juntan latentes el pergamino dormido de un beso
cautivo,
Y la fuerza poderosa de este deseo infinito,
Aquí, donde aguarda en silencio la esperanza infinita
y verde
Correteando entre la hierba fresca de un beso,
Donde convergen y se funden la soledad y el sentimiento,
Aquí, se desvanece un trozo de mi piel sobre el lago
de aquello que parece ser un recuerdo.
Aquí,
donde los brazos del amor parecen fuertes y esculpidos,
Y la sonrisa de Afrodita se pierde entre los cabellos del
viento,
Donde las uvas rosadas que adornan la mesa en la que se
sirve el vino de los deseos,
Perfuman el aire con su néctar dulce y embriagador,
Donde se tejen las sedas que después cubrirán
nuestros cuerpos,
Donde por un instante todo parecía ser cierto,
Aquí es donde me quedo,
Sosteniendo mi sonrisa de ensueño y dejándome
llevar,
Mas allá de la realidad,
Cerrando mis ojos marrones, cayendo en un profundo sueño.
Aquí,
donde comienza el vacío,
Es donde la llamada de mi piel te grita,
Y donde mi alma resplandece con estelas de versos,
Que no morirán aunque la tormenta prometida por Zeus,
Sople y perdure en el tiempo,
Aquí, es donde mi cuerpo, se hace brisa,
Y galopa entretejiendo maravillas
Procurando volver a ser aquello que desprendido de la pasión,
Sostiene en su corazón,
Eso, llamado Amor.