DÉJEME
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La sala tan serena
que no me mira siquiera
el silencio.
Déjeme dormir, sólo
recostarme sobre la yerba
y cerrar los ojos,
déjeme marchar
entre flores abortadas
en pistilos infectos.
Y la sala
tan
serena
que no me mira siquiera
el silencio.
Déjeme flotar en el estanque
devorado de algas
y los olvidados fondos.
El vacío de mi vestido
me lleva al abismo
donde moran los locos,
la sala tan serena
que no me mira siquiera
el silencio
aunque sea tan intangible
como su mano.
Déjeme, déjeme,
deje de hilvanar huesos
en esta bolsa vacía.
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Selección de poemas escogidos de
© Diana Álvarez Concepción,
cedidos amablemente por la autora y extraidos de su poemario
“La
disyuntiva de los amantes”para
su publicación en la revista mis Repoelas:
Principio de Mach
Déjeme
La penumbra de tu sexo
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