Una forma informe de hielo,
polvo de acero,
habitan
carnes de matadero
escindidas entre satén
y sedas enmohecidos.
En la penumbra de tu sexo
habitan
los monstruos del armario,
las sillas que caen y se despojan
de los restos
que cobijaron
alguna vez.
En la penumbra de tu sexo
velan sus muertos las almohadas,
con el caudal antiguo de cada fosa
sin cerrar.