Ofrendé tantas veces
mi alma de seda a quien no la quería,
envolví mi cariño
tan primorosamente y con tanta alegría
que me quedé vacía;
transité por senderos que no eran míos,
tuve miedos ajenos,
exhalé con mi aliento otros suspiros.
Me exilié de mí misma
y llegó el abandono como por un descuido