Dicen que pequé contra el tiempo,
que con avaricia me apropié
de todos los instantes,
donde con cada uno de tus besos,
se escribía la pasión
verso a verso.
Dicen que pequé contra esa ley,
que despiadada delimita el espacio,
que en tu piel sacié mi gula,
y centímetro a centímetro.
fui acortando la distancia,
hasta ese éxtasis de lo sublime,
que es la muerte que nos redime.
No haré contrición,
ni pagaré penitencia.
No hay culpa si el destino
se vistió de Primavera,
si tu mirada es de hierba fresca,
tus labios amapolas,
y mi deseo en tus caderas
se hace enredadera.
¡Nunca podré negarte,
si antes no me niego a mi mismo!
Y no quiero...