Ábrete a mi soplo cálido,
rosa de encrespada melena,
ábrete a mi llamado viril
al pie de tu obscura espesura,
ávido, alerta, ardiente, voraz,
turbio de elixir de tu rosal.
Ábrete a mi febril susurro,
rosa de ruda cabellera,
ábrete a mi urgente requiebro
de galán en fuego encendido,
incansablemente rondando
tus pétalos de rojo fuego.
Ábrete a mi voz conmovida
de incandescente amor, de llamas
consumiendo mis pastos secos,
desquiciadas de inconsumación.
Ábrete a mi ferviente arrullo,
rosa de enmarañado pubis,
desgreñada flor del deseo,
salvaje guarida del amor.