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CUENTOS Y RELATOS

 

INIMITABLE NIN

Hoy llegabas tarde de trabajar, así que me tiré literalmente frente al televisor para ver una peli que había visto hacía tiempo pero que me hacía ilusión volver a ver: `Henry and June´, de Philip Kaufman, basada en uno de los diarios de la escritora franco española Anaïs Nin y protagonizada por las magníficas María de Medeiros y Uma Thurman. La peli cuenta parte de las relaciones amorosas de la escritora, protagonizada por Medeiros, con Henry Miller, cuyo papel hace un actor que no me gusta mucho, su mujer June, representada por Uma Thurman, su primo Eduardo y su propio marido. Hace tiempo que leí a Nin, varios de sus diarios, y este fue uno de ellos y la verdad es que me gustó mucho, y aunque la película me parece magnifica, es incomparable al libro…

Eso estaba pensando cuando llegaste y casi te grité para que no me molestaras y me dejarás ver el final. Te duchaste y te trajiste la cena al salón refunfuñando… mientras yo me quedé pensativa. “Ya veo que ni existo cuando estás viendo la tele”, protestaste… te pedí disculpas y me acerqué zalamera para explicarte lo que estaba viendo. “¿viendo a la Thurman sin mí, y en esa peli dónde hay una escena lésbica?, creo que no te lo voy a perdonar”, dijiste amotinándote y sin querer recibir mis caricias…
Pero todo fue un juego, terminaste de cenar y me arrancaste gemidos de placer susurrando palabras sensuales con el consabido prosaísmo que te caracteriza, y que como siempre, acaba en interminables batallas cuerpo a acuerpo.
Me pongo tan mimosa… nos besamos y empezamos a animarnos, las manos vuelan por todas partes, la ropa sale disparada y en uno de los forcejeos mi nalga topa con el mando de la tele y se pone en marcha, nos reímos, te levantas y la apagas tirando de mi mano y llevándome a la cama… pero casi no llegamos, nuestras bocas se siguen buscando por el camino y la urgencia empieza a hacer mella… ambos sentimos nuestros latidos, la piel pegada una a la otra… las lenguas recorren cada centímetro y casi nos peleamos por ver quién lame más, quién lame antes… pero claro tu eres más fuerte…
Me tumbaste en la cama y ya sobre mí me acariciaste los pechos, mientras que besabas uno, lo rodeabas con la lengua y lo mordisqueabas, manoseabas el otro con fuerza. Cada vez estaba más excitada y mientras tu lengua bajó hasta mi ombligo y mi cintura, tus manos no dejaban de tocarme introduciéndolas en mi parte más íntima, tus dedos se introdujeron en mi interior mientras tu lengua lo lamía todo… me vuelves loca… Nuestras respiraciones cada vez más rápidas, tus dedos no dejan de entrar y salir, no puedo dejar de gemir, de estremecerme y apareció mi primer orgasmo. Siento tus ojos clavados en los míos, ardiendo, sudando, mientras creo que el oxígeno no es capaz de llegar a mis pulmones por el calor que me produce tu cuerpo, contemplo tu boca y se apodera de mí el ansía de darte un beso, de devorarte y hacerte instilar para mí.
Acaricio tus labios suavemente, los muerdo, mis dedos tocan tu boca, no puedo evitar bajar lentamente y con gran pasión por tu cuello, enredarme en los pelitos del pecho, la barriguita, la ingle, y ver cómo te excita… lo demoro todo lo que puedo, me hago desear y sobre todo disfruto con cierta crueldad de las contracciones que siento en tu… “¡aghhhhhh, mmmmmmmm, qué rico!”, gritas… unos cuantos lametazos, hacen que tu cuerpo se doble del placer, te estoy llevando al punto del no retorno… a deshacerte en mi boca y de repente me atrapas e introduces el pene hasta el fondo y juntos encontramos el máximo placer.
Ambos desnudos, empapados en jugos y sudores, ardientes del deseo y placer experimentado nos fundimos en un beso de complicidad único.
En cuanto nos recuperamos, empiezo a hablar sin parar, ya sé que seguro que te estás durmiendo, pero intento hablarte de la peli, de los diarios de Anaïs Nin, de que fue la primera mujer en escribir relatos eróticos y de repente muy serio te viras hacia mí apoyándote en uno de tus brazos y me dices “pues no seas tu de las últimas, ¿no quieres escribir?, pues escribe, escribe… ya sé que siempre te doy la vara con esto pero ya verás como dentro de 10 años me lo agradecerás”…
Inimitable Nin, relato de  Mayte Martín
Me besas, te giras, me dejas pensando y te repito una frase de la inimitable Nin cuando decía en sus diarios que al escribir tenía la impresión de estar violando intimidades secretas, la vida secreta de su propio ser y de otros… entre dientes dijiste “si, pero recuerda que tu no vas a escribir diarios y que siempre va a primar la licencia literaria”… y caíste rendido entre murmullos, “escribe, tu escribe”.
Relatos de Mayte Martín: Otra vez la lluvia


Página publicada por: José Antonio Hervás Contreras