Juanjo estaba alterado, no podía pensar con claridad,
no sabía si estaba preocupado por el problema familiar
o el arcabuceo de Montse. Ella resbaló su mirada
cuando vio como Juanjo abría la puerta para marcharse,
le preguntó a dónde iba, está vez cosquilleó
las palabras para suavizar el ambiente, él respondió
que necesitaba respirar, pasear sin dirección concreta
y pensar, dar vueltas porque sí, Montse lo entendió.
"¿Por qué Montse no lo comprende?”,
pensaba Juanjo ya en la calle, “es tan testaruda,
prefiere hacer algo horrible con su cuerpo que vender coca,
es capaz de hacerlo para demostrarme que no tiene miedo
de quedarse sola si yo voy a prisión, aunque dice
eso porque no conoce ese mundo, la ignorancia nos hace valientes.
Es cierto que yo no quiero que haga eso por mí, es
egoísta ¡claro que sí! Sino que clase
de hombre sería, un chulo vago. Me duele, me duele
que haya sido tan descarada, tan directa y clara para humillarme
así, es un mal horrible, un insulto a mí y
a los niños. Entiendo a las madres solteras que no
tienen a nadie pero nuestra situación es diferente,
Montse no piensa en mil situaciones que se pueden girar
en su contra: al desgraciado que esté con ella se
le puede romper el condón, algún sádico
que le desgarre el culo, algún viejo que huela falta
y tendrá que… ¡No! ¡No! Y mil veces
no, cómo ha sido capaz de decirme algo así,
se acabó, jamás de los jamases permitiré
algo así, no he trabajado toda mi puta vida para
acabar así, antes robo un banco, mato alguien que
tirar a mi mujer en medio de un desierto rodeada de carroñeros.
Voy a llamar a Fidel, está todo decidido”.
Fidel le respondió rápidamente la llamada,
escuchó atentamente los problemas de Juanjo, éste
no comentó las ideas de Montse. El camarero respondió
que viniese a su bar hora y media después de la llamada
telefónica, tenía una proposición para
él, le advirtió que estaría alguien
especial, tan especial que el local estaría cerrado,
estarían los tres solos, Juanjo aceptó.
Llegó con una puntualidad inglesa al local, la persiana
estaba echada hacía abajo, picó, Fidel abrió
sonriendo, feliz porque su amigo había vuelto, al
menos era la sensación que percibía Juanjo,
hecho que lo repugnó. Fidel volvió a cerrar
la persiana una vez que los dos estaban dentro, le guiñó
un ojo como si le perdonase por su huelga de la semana pesada.
Entonces Juanjo vio un hombre que estaba en la barra preparando
unos cócteles, se presentó, se llamaba Sebastián,
invitó a Juanjo a sentarse en un asiento de la barra,
entonces Sebastián le habló de la preparación
del daiquiri como si fuese un coctelero profesional, preparó
tres, ordenó a sus acompañantes a sentarse
para platicar en el comedor del bar una vez finalizó
su composición alcohólica, parecía
que el local fuese de su propiedad. Juanjo sabía
que aquel hombre no era otro traficante del barrio, nunca
había visto a Fidel actuando como un siervo con alguien,
con Sebastián era un perfecto idiota que le reía
todas las gracias, escuchaba con atención y admiración
sus palabras. Por fin, aquel hombre inició el tema
que le interesaba.
- Juanjo, Fidel me ha contado tus dolores de cabeza, no
me extraña que estés tan mal contigo mismo
y los tuyos. Tranquilo, que la vergüenza no baje tu
mirada, Fidel quiere ayudarte y por eso ha hablado conmigo,
te aprecia, tienes un buen amigo. Es increíble que
ese funcionario, mejor fuera llamarle tirano, haya cerrado
el bar de tu hermana. Espero que no te ofendas si escuchas
una pregunta personal ¿has llamado para volver a
trapichear con cuatro alunados del barrio?
- Sí, es lo único que tengo.
- No, es lo que único que quieres tener, prefiero
que mi sinceridad te azote antes que sigas caminado por
el barro de la mentira y llegue un día que te ahogues
de tan profundo que has caído. ¿Tu mujer no
ha aceptado?
- No, pero me da igual, estoy dispuesto a todo.
- Ya –Sebastián desvió su mirada un segundo
donde estaba Fidel, el segundo continuó callado y dejo
hablar al primero-. Las mujeres son muy testarudas ¿verdad?
Tienen una mentalidad protectora y maternal que puede llegar
a estrangular a sus seres queridos creyendo que lo hacen por
su bien, lo comprendo perfectamente, yo mismo me he casado
tres veces hasta encontrar la mujer que me ha aceptado tal
como soy, mejor dicho, más practica como un hombre
y amante del dinero como yo. Tu esposa, como mis dos exs,
no comprende que existe la libertad personal, que tú
no amenazas con una pistola a tus clientes para comprar tu
producto, porque Juanjo, tu vendes un producto como un vendedor
de seguros, los dos engañáis, tú vendes
un placer efímero, el otro estafa a su cliente con
la calidad de su servicio, o peor todavía, piensa en
toda las drogas autorizadas por el Estado que compramos en
las farmacias, vivimos en una sociedad vallada por una única
forma de vivir, y claro, en este tipo de sociedad existe una
doble moral en sus súbditos, porque somos únicamente
súbditos del poder, nos maquillan como ciudadanos pero
todo es mentira, gobiernan los mismos tiranos de hace cuarenta
años, es la idea del fuerte y del débil, ellos
son los fuertes y nosotros los débiles…
- O fíjate como el tabaco está legalizado y
sacan mucho dinero por ello, cuando la nicotina que contiene
el cigarrillo engancha más que lo que tú vendes
–Fidel interrumpió a Sebastián, calló
al instante al ver su mirada.
- En fin… -Sebastián centró sus ojos de
nuevo en Juanjo, sonrió forzosamente ya que se había
perdido en el camino del discurso-. Yo era un funcionario,
trabajaba en el ayuntamiento de Barcelona, no importa de que,
me harté de ver cuantas personas entraban por amiguismo
o clientelismo, individuos menos preparados que yo ejercían
puestos de responsabilidad importantes, eran salvados por
mi profesionalidad aunque no cobraba como ellos, aprendí
que en nuestra España no se sube por competente, hay
que tener otras calidades –Bebió el daiquiri,
Fidel lo imitó, Juanjo se quedó inmóvil
escuchando a ese hombre-. ¿No bebes? Está bien,
como te decía, tenía contacto con la policía
por mi tipo de trabajo, allí conocí un hombre
que me liberó de mis prejuicios, te lo resumiré
para que no te aburras, me enseñó un camino
para ganar dinero directamente, por qué matarme a trabajar
por cuatro duros, el mundo de la cocaína era mucho
más productivo, no te hablo únicamente del polvo
blanco, vendemos de todo: heroína, pastillas, costo,
pope… todo lo que exista o se invente en nuestros laboratorios.
No me mires con esa cara ¿piensas que soy cruel? Se
puede decir que en esta empresa soy el gerente, la mano derecha
del único accionista, y me va muy bien, tengo una vida
holgada, lógicamente ya no trabajo en el ayuntamiento,
tengo mis contactos, siempre es importante, por eso estoy
donde estoy.
- Sebastián, por una parte opino como tú, vengo
del mundo de la construcción, he trabajado duro muchos
años, me he peleado con niñatos que tenían
la carrera de algo y no tenían ni puta idea, tan sólo
pensaban en gastar poco dinero en la obra para embolsarse
así más ganancias, mi mundo era más peliagudo
que el tuyo, más rudo, da igual, pienso que eso no
justifica tu actitud, simplemente eres un capitalista más
ávido de dinero que ha construido un océano
de excusas –Juanjo bebió largamente por primera
vez.
- ¡Juanjo! –Gritó Fidel muerto de miedo
–Nadie habla así a Sebastián.
- No Fidel, tranquilo, tu amigo tiene más valor que
tú. Me habías dado a entender que era un esclavo
de su mujer, amigo, la ignorancia curva para abajo tus dotes
de psicoanalista. Juanjo, ¿crees que tienes principios?
- Los principios nacen en la época de bonanza y mueren
en el período de crisis, la verdad es que estoy cansado
de todo, de pensar si hago bien o mal, de decepcionar a mi
mujer, claro que me importa su opinión, faltaría
menos vivir como un soltero sin tenerla en cuenta. Me moriría
de vergüenza si se enterasen mis padres, ellos me enseñaron
unos modales, ya no digo nada si mis hijos tienen que vivir
con esa vergüenza.
- Juanjo, Juanjo –Sebastián acedó su tono
de voz -. Te enseñaron el estoicismo, aguantas, te
resignas, sucumbes, te dejas pisar ¿eso es ser bueno?
A decir verdad, así actúa la mayoría
de la sociedad.
- Si actuar bondadosamente es ser tonto, entonces yo he sido
tonto durante muchos años, aunque ahora que conozco
los dos caminos, ahora que puedo elegir, si ellos son libres
para comprar mierda, yo soy libre para hacer el bien, según
tú opinas que eso es de idiotas, yo creo todo lo contrario,
tiene mucho mérito que haya gente que elija la honradez
aún siendo conscientes que así llegarán
al vacío material, el mundo lo domináis los
fuertes, sí, es cierto, tenéis muchos perros
interesados como Fidel que os sigue el juego, pero en el mundo
somos muchas personas, también son unos cuantos los
que actúan honradamente, los que les motiva más
el flujo personal que el simple dinero que te robarán
en cualquier momento, que mundo el tuyo que se autodestruye,
que no puedes confiar en nadie, de tanto cubrir tu espalda
no puedes presenciar una simple salida del sol, una luna llena,
disfrutar un picnic con los tuyos o ver una película
con tu mujer. Considero que no eres tonto y lo sabes, por
tanto, creo que eres una persona autodestructiva, caerás
tarde o pronto por tu estilo de vida pero igualmente lo prefieres,
algo que no entiendo.
- ¡Juanjo! ¡Cómo puedes hablar así!
–Fidel estaba indignado, jamás Juanjo le había
escupido así.
- Fidel, no te metas, es una conversación interesante.
Juanjo, no me da miedo ir a la cárcel, he sido libre
hasta ahora. Cuando te he argumentado las “excusas de
océano” no eran mis medicamentos que sirven para
que duerma mejor, los he comentado para ti, pensaba que eras
un alma azotada por la cobardía, no creía estar
ante una persona con dolores éticos. Yo soy consciente
de que hago el mal y no me arrepiento, puedo vivir sabiendo
que soy malo, es más, siento placer cuando estoy en
mi yate o viajo al mejor hotel de la ciudad que visito, en
ningún momento pienso en esos desgraciados que quieren
morirse, ellos sí que son autodestructivos y no tienen
el valor de que una cuchilla les quite de este mundo. Fui
un estudiante excelente, he sido amante de la cultura y aún
la amo, fui un buen trabajador hasta que me harté de
ver como la mediocridad zanjaba mi carrera profesional, ellos
hacían un acto pícaro típico de nuestro
carácter español ¿por qué un hombre
con calidades como yo tendría que estar debajo de unos
mediocres sin conciencia? Si yo fuese como ellos, ascendería
a lo más alto y así ha sido. Ellos en ningún
momento pensaban que estaban haciendo algo malo por estar
introducidos en una especie de clientelismo. Yo estoy solo,
es verdad, no me fío de los que dicen ser mis amigos
ni siquiera de mi esposa, tengo tres hijos, de momento no
han hecho nada merecedor para que mal piense de ellos, aunque
aún así no me importaría que fuesen mis
hijos los que me destronasen, sería el hecho de que
han aprendido bien la lección, estaría orgulloso
de mi sangre, son mis hijos al fin y al cabo. Sé que
alguien como tú no me entiende, tú crees en
muchas creencias, herramientas que utilizamos los fuertes
para controlar a los débiles. ¿Has leído
el Nuevo Testamento? ¿No? Hay dos evangelios, Mateo
y Lucas, que escribieron la parábola del árbol
y sus frutas. El árbol bueno no puede dar frutos malos
y el árbol malo no puede dar frutos bueno… bueno,
te lo voy a resumir, a los hombres se les conoce por sus acciones
y no por las palabras hermosas de las cuales te quieres santificar.
Entonces yo me pregunto cómo puede ser que tú
seas bueno y vendas cocaína, cuando te mueras tendrán
que escribir un libro sobre tu vida, qué te parece
este título: Hagiografía de un criminal.
- No entiendo del todo tu ironía, en mi vida había
escuchado la primera palabra, me da igual, he perdido mi sentido
del humor. En ningún momento he dicho que sea bueno,
he comentado sobre la actuación del bien, en mi vida
he aprendido poco, pero observando a la gente he comprendido
que no existen los buenos ni los malos, en nosotros desde
que nacemos existe el bien y el mal, por eso te he dicho que
soy libre para elegir uno o el otro, antes no lo era porque
no conocía el mal, por fin entiendo esas clases de
religión que estudiaba cuando era pequeño, por
fin entiendo el significado moral de redimirse, de perdonarse,
una vez conciente del poder del mal y vencerlo uno es libre.
Aunque hablo de ideas que tengo en la cabeza, no soy lo suficiente
valiente para llevarlas a la práctica.
- ¿Así que no te consideras libre?
- No, no lo soy. Me he dejado vencer por las circunstancias,
han sido más fuertes que yo, no tengo excusas ni me
he perdonado. Por eso estoy aquí, pienso únicamente
en mi familia, que no sufran inútilmente, pienso que
es bueno sacrificar mi libertad por mi familia, espero no
sacrificar también su libertad por mi culpa, que no
carguen con mi crimen.
- ¿Tú crees en Dios?
- No, el resto de mi familia sí… –a Juanjo
le sorprendió hablar extensamente sobre estos temas
y en concreto la nueva pregunta de Sebastián- ¿Por
qué?
- Tienes las típicas y simples contradicciones de una
persona educada en el catolicismo. El cristianismo os enseñó
a obedecer, a resistir pacíficamente ante la autoridad,
a perder pasivamente, a morir sin luchar pensando en el regalo
de la vida eterna, eso os hace personas mediocres. A ti te
gusta pensar que ahora podrías ser libre, que elegirías
al bien pero no puedes para que tu familia no le falte de
nada, mientes, mientes como todos, te atrae el dinero, entiendo
que no quieres olfatear tus contradicciones.
- Yo no me considero un perro, una cosa es cierta, estoy hecho
un lío, aunque estoy aquí ¿no? Quizás
eres tú que no ves ni escuchas todas esas personas
que hacen el bien, él es humilde y nunca busca el protagonismo.
- ¿Entonces por qué vienes a mí?
- Porque no soy libre, porque no soy valiente, porque busco
la solución rápida para los míos pero
no sé si será para mí, porque el bien
es lento y no me sobra a mí –Juanjo acabó
su daiquiri, Sebastián también y Fidel imitó
cuando vio como el segundo bebía.
- Juanjo, eres más valiente de lo que crees, otros
se hubiesen hundido con su familia, o peor aún, se
hubiesen fugado como tu cuñado. Quizás vas a
redimirte y así liberar a tu familia si aceptas mi
propuesta. Eres más valiente que Fidel por aceptar
tu miseria y tu cobardía, él sí que es
un perro, tú no, nos has querido lamer mis gracias
en ningún momento y darme la razón en todo –Fidel
se sorprendió pero calló y no replicó
como en el ataque de Juanjo-. Entonces, dime sí o no,
antes de escuchar nada, si no me voy y santas pascuas.
- Acepto…
- Bien, escucha bien. Esta noche llega un cargamento al puerto,
contiene muchos kilos de cocaína escondida en sacos
de café, pensarás que así la policía
te descubrirá, ese es el objetivo, que te detengan,
es un barco con una carga menor, horas después vendrá
un nuevo contenedor con una mercancía mucho mayor.
Si trabajas correctamente, te aseguro que nunca más
sufrirás tú y tu familia. Ganaremos mucho dinero
si el plan que he ideado se plasma en la practica, olvídate
del cierre del bar y de la multa, verdad que te he comentado
que aún tengo contactos en el ayuntamiento de Barcelona,
pues mis tentáculos llegan hasta otras instituciones
como la Seguridad Social, ahí está trabajando
tu amigo, no habrá problema. Además, el dinero
que te embolsarás por ese importante trabajo te será
ingresado mensualmente a tu mujer, le haremos un contrato
en una de mis empresas fantasmas de las cuales blanqueo el
dinero, hasta que tú salgas de las cárcel, por
tu trabajo cobrará mil euros al mes. Tu mujer trabajará
en una de mis empresas que te he comentado, no estará
metida en este negocio, Fidel hablará con ella y se
lo explicará todo, tú mejor que ya no la veas,
te quedarás aquí hasta la hora del trabajo,
tengo un bazar en el barrio de la Rivera de Barcelona, puede
trabajar ahí, da igual que venda o no, lógicamente
cobrará un sueldo a parte de tus honorarios, será
de ochocientos euros, no está nada mal, en total mil
ochocientos euros, eso sí, sólo cotiza los ochocientos
euros por trabajar en el bazar, el resto es en negro, ya le
enseñaremos para que no le pillen in fraganti. Con
todo ese dinero podréis ir pagando vuestras deudas
y tu hermano podrá volver de Alemania. No hables, sé
que dudas tienes. Te pagaremos un abogado, él te dirá
que tienes que decir, estarás en la cárcel entres
tres o cuatro años, no te preocupes por la ley o condenas
de estos crímenes, yo te aseguro que no estarás
más, y nadie te tocará, serás mi protegido
ahí dentro. Saldrás a las nueves de la noche,
te buscará un hombre que se llama Alfredo, él
hará tu mismo trabajo, iréis al puerto, cargaréis
la mercancía en un camión, vendrá la
policía cuando estéis trabajando y os detendrán,
es la manera que ellos y nosotros quedemos bien, un trato
en que ganamos todos. Si alguien como yo ha venido hasta aquí
es porque es un trabajo importante, una inversión con
un capital enorme, es la primera y última vez que vengo
a este bar. No te faltará de nada, Juanjo, cuando salgas
de la cárcel serás bueno, no contarás
a nadie la realidad porque entonces si que sufrirás
unos actos malvados, normalmente en estos casos estarías
obligado a seguir, tú tendrás la opción
de esclavizarte si te exilias o vivir dignamente si trabajas
para nosotros, piensa que el dinero que ganarás los
próximos años se acabará algún
día.
El camarero abrió el bar una vez se fue Sebastián,
Juanjo ni fue consciente cuando le apretó la mano y
se despidió de él, estaba aturdido, reflexionaba
dando vueltas sus opiniones con lo cual se encontraba mareado.
“¿Qué he hecho? Aún no me lo puedo
creer ¡he sido un imbécil! ¿Todo ha sido
una casualidad? No lo creo, ya decía yo que era extraño…
y yo que confiaba en Fidel, maldito perro, sabía que
había que tener cuidado con él, sin embargo,
me ha hecho una cabronada que no tiene nombre, llamar a Sebastián,
planearlo todo y engatusarme en esta mierda. ¡Qué
razón tenía Montse! Me advirtió que Fidel
no era trigo limpio, siempre ha tenido buen ojo con la gente,
no le hice caso, quería conseguir dinero a toda costa
y al final pagaré un precio caro, creí que Fidel
no me engañaría por nuestra vieja amistad del
instituto, a él le da igual todo, yo en parte lo sabía,
en parte me deje engañar por mí mismo, por la
avaricia del dinero no quise ver como puteó a su propio
madre. Montse no me perdonará, salvaré a nuestra
familia de las deudas aunque habrá que ver si no se
divorcia de mí por esta acción, no le desmentiré
su motivo ¿es responsable lo que hago? Me he cegado
por la amenaza de Montse, me he precipitado, ahora que estoy
más calmado sé que no lo hubiese hecho, ahora
recuerdo como es mi mujer, jamás me haría algo
así a mí a y a los niños, la desesperación
y mi falta de control me han hecho creer en sus palabras,
necesitaba un argumento para volver”. Fidel molestó
a Juanjo, le invitó a una cerveza, el segundo no respondió
y continuó con sus temores. “Espero que Sebastián
cumpla con su palabra, ya había escuchado que habían
personas que se ganaban así la vida, jamás creí
que yo fuera uno de ellos, tiene que ser verdad lo del dinero,
el trabajo y la apertura del bar de Carmen, si me engañase
a mi correría la voz, nadie más aceptaría
estos tipos de trabajo ¿se lo puede llamar trabajo?
¿Cuánto tiempo voy a estar sin ver a mis hijos?
Ahora, cuando más me necesitan, ahora entiendo a Montse,
lo importante era que estábamos juntos, nada más,
escucho y veo ahora que tiemblo ante el futuro castigo que
se me impondrá, es un castigo justo, por ser imbécil,
por no saber seleccionar mis amistades, por remunerar mi vida
con la especulación ¿soy malo? No lo creo, tampoco
bueno, lo que está claro es que no he actuado responsablemente,
la libertad hablaba el tipejo de Sebastián, uno es
libre cuando está sereno y se controla a sí
mismo, no cuando la droga te esclaviza, cuando la única
idea es esnifar, cuando no importa lo demás ni los
demás, la libertad es una responsabilidad y la responsabilidad
provoca miedo, yo he estado muy asustado y por no coger al
toro por los cuernos me veo en esta situación. Me justificaba
creyéndome que estaba obligado a trapichear, que no
tenía alternativa, aunque ha sido una decisión
mía, he sido libre y me he dejado engañar, nadie
me ha estafado. Hubiese sido más valiente haberme ido
con Quique a Alemania, hubiésemos sufrido sin duda
alguna, los principios hubiesen sido más duros que
los de mi elección pero según hubiese pasado
el tiempo hubiese nacido una dulce satisfacción de
actuar lo mejor posible, no como ahora que por ganar más
dinero me siento igual que un muerto. Los dos juntos hubiésemos
tenido más posibilidades que el solo, preferí
no irme con Quique para estar cerca de mis hijos, cuantas
mentiras más me he envasado ¿qué separación
es peor? Sebastián tenía razón, todos
mentimos, tipejos como ellos trabajando en bancos me hicieron
creer en poder comprar un piso, un coche, irnos de viaje…
en fin, nadie me obligo, decir que yo no tengo la culpa es
otra mentira, en aquella época me engañé
a mi mismo, me deje engañar, como con Toni, no responsabilizarme
de mis actos es no asumir mi personalidad, mi yo, mi libertad,
quizás sea verdad que solo seamos súbditos pero
hasta los súbditos protagonizan rebeliones, somos súbditos
cuando actuamos como borregos obedeciendo al poder banquero
y político, no todo el mundo es así, hay personas
que me avisaron que la subida de los pisos era desproporcionada,
yo y la mayoría les veíamos como gente extravagante
que no sabía de que hablaban ¿a caso nos mentiría
el director de mi oficina del barrio o el gobierno? La inocencia,
la ignorancia, el pasotismo nos convierten en súbditos,
aunque también hay ciudadanos que luchan por sus derechos,
siempre es una minoría y estoy convencido que es una
minoría que me hubiese ayudado, si me alejé
de ellos es porque estos grupos acaban erosionando en mafias
como los sindicatos, no descarto que sea un prejuicio, simplemente
son las malas experiencias de la vida lo que me ha hecho no
confiar en ellos, aún recuerdo que voté al Partido
Popular en las elecciones generales del dos mil once creyendo
que me sacarían del paro, que arrepentido que estoy,
que importante es estar informado, en cambio, he sido tan
imbécil de confiar en Fidel, creí que era una
persona y no una institución, me pasó por alto
que las instituciones las dirigen personas como él.
Cierto es que pienso únicamente en mi caso, cuantas
personas hay que no han podido contra toda esta vorágine
por estar enfermos o ancianos que nunca han podido estudiar,
ellos tampoco han sido libres porque nunca han tenido varias
puertas como yo para abrir, solamente una ¿qué
puede hacer una persona o una familia para evitar que un maremoto
no los ahogue? Supongo que aquí empieza otra vez el
fracaso del equilibrio entre la libertad individual y la de
un colectivo, la organización colectiva de varias personas
libres acaba por obedecer a un líder, pero la libertad
de una persona únicamente es real si todos somos libres.
Y el puto Sebastián preguntando si creo en Dios ¡a
qué venía ese cuento! No sé si existe,
el papá y la mamá son creyentes, Carmen también,
sí que me gusta la idea del perdón de la religión,
de seguir en la vida amando a uno mismo y a los demás,
de ayudarles. El resto no me motiva, somos nosotros que hemos
creado a Dios a nuestra imagen y no al revés. La parábola
del árbol, tendría que haberle respondido que
él me hablaba como un amigo cuando me acabará
jodiendo, entonces creo que es él el hipócrita
que iba de humilde y que sus acciones son repugnantes, al
principio me ha comentado que era un súbdito como yo,
otro falso profeta que me ha prometido la salvación
de mi familia, acaso no me está enrejando a mí
y entonces también a mi familia emocionalmente”.
Fidel volvió a molestar a Juanjo, está era porque
le cocinó una tortilla de patatas con una guarnición
de pan con tomate, Juanjo estaba por lo suyo. “¿Cómo
sabrá Sebastián que su operación habrá
acabado con éxito? No me ha comentado nada, me imagino
que tendrá uno o varios policías comprados,
vaya, como en las películas. No ha comentado nada respecto
a la tripulación del barco, seguramente que no saben
nada, caerán en las garras de ese desgraciado. Ha habido
un momento en que le escuchaba y por dentro cambiaba diez
veces de opinión en un segundo, primero pensaba en
negarme a pesar de mi anterior afirmación, luego he
creído que tres o cuatro años pasarían
rápidos, he recordado que meses atrás leí
un artículo en un periódico, habían condenado
a un empresario a siete años de prisión por
traficar con quinientos kilos, cierto es que ese hombre no
era un parado como yo, no pasa nada me comentaba a mí
mismo, tendría buenos abogados y nadie me tocaría
en la cárcel. Aunque al final del segundo no me podía
engañar, no por eso pasarían rápidos
los cuatro o incluso tres años, ahora entiendo que
es mucho tiempo, mis hijos crecerán sin mi, se acostumbrarán
sin mi persona, cuando vuelva a su vida ya no me necesitarán.
¿Y luego qué? Estoy seguro que Sebastián
mentía, no me dejará marcharme de rositas, tal
vez lo ha comentado para que me tranquilice esta noche. No
puedo ni despedirme de mi familia, eso no sucede ni en el
cine, ni eso tengo. Mis última palabras con Montse
han sido tan duras, con mis niños tampoco he sido especialmente
cariñoso, no hago nada a derechas. Espero que no les
pase nada a papá y mamá, que Carmen no se sienta
culpable, que Quique al volver no cometa la locura de ir al
bar de Fidel a justar cuentas, tiene un pronto muy malo, no
sé cómo reaccionará, igualmente está
gente es peligrosa, seguro que sabrá que es un suicidio
portarse así. Pero acaso lo mío no es un suicido,
no merezco que Montse me espere todos estos años, merece
ella ser feliz, merece conocer a alguien mejor que yo, merecen
los niños tener un mejor padre, sin duda, ese será
mi peor castigo, soy consciente de ello y me lo merezco, o
quizás estoy siendo aún egoísta, pensar
así me tranquiliza, he solucionado el dolor económico
aunque provocaré otro sufrimiento de dimensiones mayores.
Mi intención era destruirme para salvar a mi familia,
estaba dispuesto, pero tengo la sensación de haber
destruido a mi familia entera, la salvación material
ha sido nuestra condena mayor, nuestra separación y
rotura total. Muchas veces había criticado a las personas
que se habían suicidado antes de ser desahuciadas,
dejando a huérfanos y viudas, pues yo he hecho lo mismo,
pensaba que actuaba mejor que ellos por vender coca, por actuar
a toda costa por el bien de mi familia, me equivoqué,
yo he sido peor, porque a partir de ya soy un muerto-vivo,
a partir de ahora aguantarme a mí mismo será
una crucifixión ¿podré perdonarme algún
día? Sería como resucitar ¿me podrán
perdonar?.