| Las manos sobre el cuello siempre
llaman la atención
Curiosamente un poco más que las rodillas luxadas
O el rostro encubierto de cuatro policías.
Y la forma de yuxtaponer dos carro-patrullas –culo contra
cara–
Opaca al nissan gris con las puertas como albatros
al final de un largo vuelo.
Nadie se pregunta lo que pasa
Las manos en la nuca solventan más allá de toda
duda
Las piernas bien abiertas y el rostro oscurecido
Disparan a quemarropa las respuestas.
El tráfico lento se detiene a mirar
sobre la boca de una calle.
Alguien intentó robar un auto
Secuestrar a alguien
Pasarse un alto
No pagar una factura
Huir en la ciudad.
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