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Como cruje el
alma
En las manos del silencio.
Es tropilla salvaje
Galopando por el cuerpo.
Se siente una
Como las espigas en el viento,
En el entrelazar de sombras
Dibujadas en el suelo.
La hora se hace metálica
Es casi un trozo de hierro,
El día una barca sin velas
Arrastrada mar adentro.
Son tan altas las paredes
En este desfiladero,
Es tan duro el camino
En la soledad del pensamiento ;
Son tan frías las noches
En este desierto,
Que una palabra ajena,
Es como una manta en el cuerpo.
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