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Abriste tus alas
y llegaste a mi,
compartiendo tu vuelo, elevandome al infinito, enseñándome
lo no conocido;
La felicidad a través de la poesía
y allí vives presente latente y constante!
Deleitando mis oídos, haciendo vibrar mi corazón
que late con premura cuando te miro llegar.
Suena tu canto cual música celestial en cada verso
y en él me dices cuánto me amas.
Nunca tu piel ha rosado la mía
pero te siento tan mío cuando me tomas de la mano y
caminamos por veredas,
valles y campiñas donde reposamos bajo un frondoso
encino,
que por sí solo genera en la mente tu presencia
dulce poesía...
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