|
He estado en
atajos de mi vida con previsiones bajo el brazo, por los caminos
anchos del placer, regalando mi cuerpo a los viajantes/
Brindando mi querer al hambriento de penas/
a quien después de la muralla espera la condena/ Ante
el oprobioso que lanza sus miradas a la distancia y saca de
la mugre la fragancia//
Soy pera filtrada por los gusanos de las flores/
que no llegan a tu amor en otoño/
Entre gendarmes de codicias desaparezco el pedestal de la
libertad, que no llevó cadáveres al sepulcro//
Puedes leerme en trozos de papel y en fuentes de agua y miel/
Puedes sentirme en el tropel de mi caballo que me lleva al
Olimpo, a la mar de copérnico de las ciencias ocultas/
a las miles de pléyades que titilan como el viento/
suavizando tu pubis para que enjendres el renacer de la existencia/
sin tocar los labios de tu madre viva.//
¡Qué amistad, qué dolor, qué pena,
qué rosas del jardín que se marchitan!
Estaré siempre allí, en los brazos de la querencia
que no he conocido/
porque existo al nacer el universo/
ignoro solo viendo los gusanos de luz de mi existencia//
Soy la toera que quiebra la pluma del bandido, del honesto,
del auténtico, del necio; del impostor que busca ganancias
para morir/
o para evitar su opereta en bailes de cadáveres exquisitos//
Anoche en tormentas de sueños vi el odeon de tu candente
orgasmo de pasión/
Lacerando las carnes de las nacientes fibras que cantan a
la vida/
|