Nuestros
cuerpos insumisos hoy,
acaecen cansados de ser la tierra prometida
y de recibir todas esas palabras insomnes e
insumisas , de insípidas promesas
que quedan siempre,
en nada.
Nuestros sentidos
no perciben los trinos,
las melodías,
las dulces palabras de niños,
sino acaban bombardeados,
de realidades distorsionadas,
mientras sentimos,
el vacío resultado de todo lo que incumplimos.
Los pensamientos,
nuestros destinos
asoman por el precipicio de
una realidad tergiversada,
mientras ,
sentimos pensando
que quizás estemos cansados de siempre
lo mismo.
Nuestros cuerpos insumisos
fatigados de batallas,
entre promesas y ganas,
vencidos por soledad, inequidad ,
combatiendo pensamientos sentidos
en la sensatez de que ninguna promesa
iba teñida de alma.
!Basta ya de promesas en los márgenes en que habitamos!