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relato de Marisa Lozano Fuego
LOS POETAS COMEMOS

¡Yo, volver a escribir! Por Dios…si ni siquiera hilaba dos frases con sentido. Me empape de Sálvame y los Simpsons. No quería pensar, no podía.
No sé cómo, un día me encontré con un cuaderno en la mano, y empecé en un grupo de facebook, a hacer pequeños escritos, para divertirme.
Les llamaba poemas. También hacía relatos, que llevaba escritos en mi cuaderno, con Pilot v7 azul (es al único que he sido fiel toda la vida, a eso y al chocolate.
Nunca me han fallado). No le daba importancia, para mí era una forma de terapia, una forma de rescatarme de la tiniebla. Y , ¿sabéis? los engranajes empezaron a girar.
Me despertaba la lírica, me abrazaba.
Empecé a leer a Navarro Tomás y a Quillis, descubrí que la métrica ordenaba las emociones y que los ritmos eran música.
Participé en retos poéticos donde poetas de España y Latinoamérica, gente de todas las partes del mundo, hilaba verdaderas maravillas con la pluma.

    Ellos me enseñaron, gratuitamente, compartieron sus conocimientos y su don, y yo me pasaba las noches enfebrecida, tratando de encontrar un ritmo nuevo. Hacíamos duetos, poemas (sonetos, romances, liras, ovillejos...) sobre mitología, amor, política, sobre comida, sobre fantasía...cada vez retaba uno y me obligaba a adquirir cultura.
    Me enseñaron a acentuar y a medir los endecas y las pasiones.
    Empecé a estudiar Hispánicas en la UNED.
    Me reenamoré de Garcilaso y Quevedo, del Arcipreste y de Galdós.
    Decían cosas intemporales.
    Seguían vivos.
    Al abrazo del Soneto, así se llama este grupo, me salvó la mente y el corazón, y me hizo de nuevo sentir válida. María Rosales Palencia, Agustín Sánchez Ramos, Marcos Circenses, Mar Garcia, Jose Antonio Barros, Andres Lazcano, Teresa Fernandez, Inmaculada Nogueras Montiel, Luis Valero de Bernabé, Luis Salvador Trinidad y otros muchos genios como mi querido Angel Cazorla Olmo, novelista y poeta consagrado, me resucitaron el amor al verbo.
    Me enseñaron. Derramaron su saber y su latido en las letras, lo siguen haciendo, lo hicieron gratis.
    Alguien debería dar un premio a este tipo de personas, alguien debería ofrecerles un contrato.
    Porque son artesanos y artesanas del verso.
    Etiquetaría a tanta gente que sería imposible que cupiera aquí, a los artífices de los Roteiros, Jose Estevez, (gracias al cual he podido publicar antologías varias, con ilusión y compartiendo versos con otros compañeros) Xana Iriarte, Jose Antonio Rodriguez Vivian, Marcelino Romero Vidal, Adolfina Mesa, Ana Rey Gay, mencionaría a las personas que comparten su sabiduría con el resto como Isabel García Uría, que imparte talleres fantásticos de literatura, o Esther González Sánchez y Conchi Sedano González, que abren su corazón y sus versos para derramar su exquisito talento en recitales varios, en libros que sueñan.
    Hablaría de los soñadores que miman letras y fabrican menús de esperanza, como Roberto Del Río Meijide.
    Hablaría de tantas y tantas personas que escriben desde su casa, desde su ordenador, desde su móvil, como Carlos Corredor Camara , que nos emociona con poemas humanistas, como Vicente Moret Bonillo que nos hace reír con el Tamboura, mencionaría a luchadores como Alexander_Vórtice,Angel Luis Utrera Baza, que llevan años en esta profesión, escriben todo tipo de géneros y siguen siendo nobles, humildes, dignos y echando una mano a los compañeros.

Selección de poemas y relatos de © Marisa Lozano Fuego , para la revista mis Repoelas:






POEMAS


RELATOS

Los poetas comemos(1) ~ : ~ parte 2 ~ : ~ parte 3 ~ : ~ parte 4


 


Página publicada por: José Antonio Hervás Contreras