Mientras paseas
la vida no se acelera,
y no hay deseo sin cuerpo
encogiéndote la espalda,
y no quieres morirte
y aún así notas
los días de sol tan cerca,
dándole al impulso
de beber agua todo el gesto
sin reservarte un ligero retroceso
para cuando los días se endulcen
con solo imaginar
todo lo que sabes.