Hija de médico rural, esposa de catedrático
de física,
ama de casa y madre de cuatro hijos,
desde la abnegación de la gente sin historia
desde la intrahistórica soledad de las bibliotecas
rurales
desde el comedor de su casa (el despacho vacío era
de su marido)
acabó con el “dícese de” y con
la “acción o efecto de”
con el burro es asno y el asno es burro
y aunque el Nobel que se vanagloriaba
de absorber litro y medio de agua de un solo golpe por vía
anal
le vetó estrenar la academia porque no incorporar
insultos era ñoñería
ese día estudiantes gallegas no entraron en clase
en señal de protesta.1
(1) Del libro Programa de mano.