| Ver, sentir,
oler, correr sin saber
donde ir; que no se muevan los
pies, que al suelo me los claven
por si no lo vuelvo a hacer.
Un beso muerto contra un velo
blanco, las manos quietas y en
el alma un llanto, en el lápiz unas
letras sin papel para contarlo.
Este que nunca se ha muerto no
sabe cómo contarlo, pero tenerte
tan cerca; sentir el calor de los labios;
ver esa cara morena; oler el aroma
de tu cuerpo que sin escrúpulos viene
a por mí, este que escribe nunca a
muerto pero... así debe ser morir
|