Nunca consentí que nadie me dijese como debería
ser, y eso es algo que tampoco hoy estoy dispuesto a hacer.
No es el momento de pedir explicaciones, tampoco lo es de
darlas.
A mí me basta con saber que tú siempre estarás
de mi parte.
Pasé toda mi vida buscando mi medicina, y finalmente
descubrí que me basta con tenerte cerca para poder
curarme.
Mis ojos claman por ti, por verse reflejados en tu mirada.
No voy a consentir que esta séptima oportunidad se
me escape entre mis manos. Basta ya de autoflajelarme, de
negarme oportunidades, basta ya de castigarme.
Me hiciste volver a poder, a soñar, a creer, a intentar
describir el color del aire. Ahora déjame tú
a mí intentar curarte.
Cuando ya no quedaba mucho en lo que creer las palabras
huían de mi alma hacia un papel, tan solo para que
un día tú me pudieses leer. Quizás
escribo sobre lo que yo nunca tendré, pero en mi
caso decidí no dejar de creer.
Despedí al encargado de marcar mis límites,
ignoré a cuantos dijeron que yo jamás lo lograré.
Todavía lo quiero todo, puede que no lo consiga,
pero ya nunca volveré a salir corriendo en dirección
contraria.
Eres mi ángel, necesito curarme, y hasta el final
lucharé, lo haré por amarte.