Toda mi vida la pasé jugando a juegos prohibidos,
nada calmaba mi sed, bebía y bebía siempre
del mismo vaso vacío.
Media vida encerrado, agonizando, paseando más muerto
que vivo, me sentía sin aire, estaba perdido.
La puerta finalmente se abrió, me quede contemplando
mi mala estrella, no quería vivir, continuaba dormido,
solo podía sentir frío.
Desperté y corrí a la tienda de sueños,
pero les habían robado el mío. Volví
a dejarme comprar, pensé que te había perdido.
Regresé a donde nací, como siempre cuando
estoy herido. Dejé de correr, me puse a escribir
y comencé a soñar contigo.
Ahora no sé si estoy despierto o todavía sigo
dormido. Solo sé que quiero otra vida, una diferente
a todo lo vivido.
Solo sé, que yo me quedo contigo.