Habrá que pedir perdón a todos.
Perdón por los tendones tensos que movilizan el
día en viñetas de caos.
Perdón por la molestia al mover los adjetivos en
el sentido de la carne.
Habrá que tenderse en vías muertas por las
que circulan los trenes del pasado.
Un gran tonelaje, sobre las piernas precisas para escapar.
Ventanas por las que entran los pedazos incorruptos de
escenas amorosas.
Tal vez permanezca esta fecha en su estado criogénico;
los cuerpos en las mismas posiciones forzadas que dan
del movimiento una impresión imposible.
Lágrimas, con densidad de aceite.
Alucinados rostros, para indicar el final de todos los
plazos.
El plazo del perdón.
El plazo de la carne.
El plazo de la ciudad sucia por la que avanzan espectros.
El pasado.
Trenes.
Vías muertas, en las que yacer para el expreso
futuro.