Que te falte todo mujer
pero que no te falten los colores del cielo y su horizonte,
el abrigo ni las medias de lana a media noche
tampoco ese libro que te dice cosas
ni las naranjas, ni el agua del jardín.
Que no te falte el reposo, la fiesta de colores,
el paseo sin zapatos, las manos limpias.
Todo te puede faltar pero no el bendito amor y sus placeres,
la hoguera dentro y fuera, el cojín mullido,
la maravillosa risa,
la soledad contigo, la multitud de flores,
el aire de afuera, la manía de ser música
y danza.
Que no te falte la voz pero mucho menos el silencio
la prudente distancia y los necesarios encuentros,
el goce del fin y del comienzo,
la espiritualidad profunda que es luz de sabios y tu
casa.
Que te sean devueltas tus caricias y tus ternuras,
el abrazo de todos tus hijos y de todos tus abrazos.
El beso.
Que no te falte nada mujer
y aunque así fuera, si algo pudiera faltarte,
de buena madera estas hecha, de buena fibra
pareces una pompa de jabón pero no lo eres,
tu solo desapareces en manos de Dios.