| Prefieres quedarte inmóvil y en silencio,
sabes que dejar ver la cicatriz en la rodilla
y tu gusto por el chocolate caliente, los Beatles y Neruda
ya es demasiada confidencia.
Todo lo guardas celosamente
para no exponerte a un nuevo miedo
y una mirada al interior de tu ventana
ya es una invasión insoportable
la medida desbordada de un riesgo que es para los otros.
Estas atorado en la cintura de un reloj de arena
Iluso convencido de tu imagen perfecta
y de tu elaborado discurso que no es tuyo
esperando un movimiento súbito
o una incierta bendición
sin percatarte de que el tiempo es tan delgado
como este segundo en que por gravedad cae
y por cobardía desaparece vacío. |