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De
pronto entre nosotros
irrumpe la réplica de una nueva sacudida.
Apostándolo todo con riesgo
de ruptura, apareces.
Por todas partes
tu maldita presencia
de olor a sales e imposibles.
El azar de un cruce de destinos
crea el equilibrio
entre dos,
unos dados trucados por la suerte
en la estafa de algunos besos
recogen el premio a su estrategia.
Saca un siete y ganas. Sale un craps y pierdes
el crédito.
Al tiempo vuelves a jugarte el corazón.
Alguien me dijo
que el sexo es más real
que el amor,
alguien me dijo que así somos
los creyentes
—y tiene razón—
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