Se resquebrajó el gélido tormento
ya se derrumbaron sus muros,
aún sus rescoldos me dañan
y mi aura desprende amargura,
atrás queda ese doloroso azote
en la primavera de mi vida
y me llegan vientos insolidarios
plenos de frustración y violencia,
en estas inclemencias mis deseos surgen
conscientes de los grandes obstáculos
que se alzan sólidos en una sociedad
amamantada por un orden monolítico,
en este escenario siento mis inquietudes
y me reafirmo en mi propósito, con tesón
construir la senda de mi vida gratificando
mi alma.