| V
Esta herida de luz
imanta los sentidos,
conjura al lenguaje.
Y el poema nace
desde una reticencia natural
a los escaparates.
Espejo atemporal
de la experiencia errante,
don de luz introvertida.
VIII
Abre el día
su misteriosa claridad
entre las nubes de tu piel,
donde hallo razón y certeza.
Aquí,
donde existo y soy.
Postergando
esa ficción del miedo
que denominan realidad los tristes
habitantes de la nada.
Aquí,
donde se hizo la luz,
donde somos.
XXIII
Acto de realidad:
palabra abierta hasta decirse luz,
llameante estallido de la sombra,
blanca disolución del vacío.
Despertar
en presencia del poema,
con la humildad de un monje,
como artesano que renace
al sol de su taller.
Acto de realidad.
Palpitan en trabajos de luz
palabra y vida.
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