En la fuente fermosa
de mi corazón, se mira lozana
tu hermosura, cual rosa
prístina que en la luz se engalanara
hecha premura clara.
Ábrete cual el torrente que mana
en la fresca mañana.
Ven, portento radiante,
y bebe de mis aguas:
calma tu sed, maravillosa amante,
entre los recovecos de mis fraguas.
sé conmigo en este ascua pura ante
la estrella que se irradia
desde el fondo del cielo con tal ansia.
Soy tuyo tierna reina:
sácame del alma la dulce espina
que tan noble bramara
en el denso calor que tengo en mi ara.
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