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En el morral, guardado
el alimento,
Mientras andamos aquestas veredas
--al respirar de la ruta del viento--
Deste camino, pisando las sendas:
Va la esportilla preñada del cuento
Que los dolores amaina; las ruedas
Tan poderosas, que abriesen un ciento
Por uno, surcos fecundos cual sedas
En lontananza. Serán estos panes
Tiernas hogazas de nuestro sustento,
Mientras nos desmadejamos los manes
En este norte tan puro y contento.
(Y de la luz, alcancía, energía
Que nos eleva a la virgen María).
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