Un poema es oler
una brizna de hierba
y decir basta
a todos los señores
que juntan en el aire
el odio necesario,
el odio que es capaz
de levantar su mano de escopeta
contra cualquier señora
que quiera amanecer
sola
en su casa del árbol,
que quiere oler el campo y rebozarse en él
como tú lo haces tan bien, señor de los señores,
un poema es cortar
esa brizna de hierba intrascendente
y llevarla en un tarro de cristal a tu casa
y soplar el dolor
y tocarla y olerla y acariciar la herida
que te produce su mano escopeta,
un poema es plantarla en la pradera
y llenar la campiña de mujeres
que abren sus alas.