La gota negra del
plenilunio
en los escalones
de puertas altas,
la estrella sigue los callejones,
sórdida noche para mi alma.
En el suburbio
ladran las luces,
gélidos ecos de las guirnaldas
y una diadema
rompe la sombra
cuando me llama de la distancia.
Trajines vanos de subsistencia,
viejas auroras para mañana
y en los portales
que no cobijan,
lágrimas negras
para mi alma.
La gota oscura del plenilunio
rompe el sonido del universo
y observa todo sin decir nada.
Largo silencio mientras deambulo
sobre el reflejo del empedrado,
cual un destino de claroscuro.
Dolores vivos de la existencia
que en los portales no se resguardan.
Viejo refugio
que no cobija,
lágrimas negras
para mi alma.
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