|
Armar en verso
la canción eterna
de tus ojos negros.
Armar el alma que llevara el tiempo
con sus horas vanas.
Fútiles sombras rondan tus sentidos
junto a mis mañanas,
el recuerdo torpe
de un jugar silente por la vieja senda
que llevara al bosque.
Y en un río blanco
cual un tul de seda,
tú, desnuda toda
y mis manos torpes.
Armar en verso la canción del alba
cuando nos encuentren
abrazados juntos en fusión eterna.
|