Y me revelo en junco de vaivenes en el pozo de mi desesperado
pensamiento que sigue gritando: ¡Víveme así...
alelado en ti, víveme... ilusionado!!, víveme
en mi mundo que se vuelve del revés anudado en la locura
de una imaginación perdida en el desordenado desespero
de saber que tu... también sueñas conmigo, que
buscas en mi mismo universo ese anzuelo que un día
fue... el hilo al camino… tu camino a mi camino. Y echo
al vuelo susurros al viento, buzón donde se acumulan
los deseos prescritos que no encontraron destino, que se perdieron
entre marañas de redes infectadas, fantasmas que buscan
fantasmas tras el recóndito muro sellado por sentimientos
condenados, sentimientos abortados por miles de chips enredados,
desbaratados, borrados, anulados.
Se apagó la ventanita de los buenos días y las
deliciosas noches mirándote hasta quedar dormido en
un teclado que solo sabía decir palabras bonitas, palabras
consoladoras, palabras... dedicadas a amar sin poder abrazar.
¿Dónde estás mi amor prohibido? ¿dónde
están tus ojos de cervatillo? ¿Dónde
la mirada turbada que enrojecía sus mejillas cuando
yo le decía...? “tu eres la Julieta de mi telenovela”
y hoy... hoy soy un hombre llorón, un hombre obsesionado
en una red que no reconoce tu existir, ¿será
que te inventé?
No puedo desprenderme de ese sueño contigo, y aunque
se que ya no es posible encontrarte... echaré de nuevo
mi carta enamorada... al buzón del olvido. |