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        María Isabel M. Gilaranz

CUENTOS Y RELATOS

 

DONDE SE ENTIERRA EL OLVIDO
CAPITULO 5


1965

Pedro había quedado con Nuria, estaba impaciente por volver a verla. No podía cometer errores que le delataran, se vistió cuidando los detalles, se calmó y fue a la cita Nuria llevaba falda larga ajustada, blusa con escote y una chaqueta poco importaba que era sacerdote, que se les quedara la gente mirando.
Eran jovenes, Nuria dejaba insinuar sus pechos bien formados, el toque de colonia que dejaba rastro perceptible en el local, mientras tomaban una cerveza Nuria se levantó del taburete, le besó en la mejilla Fue un beso breve arrimando sus labios a la comisura de los labios de Pedro que sorprendido, disimuló por no delatarse.
— Qué tal esta mañana? preguntó Nuria.
— Bien cansado, no he parado en todo el día.
— Daremos un paseo, hace buen tiempo.
— De acuerdo, pago y nos vamos.
Salieron, el sol estaba alto, corría una brisa agradable, Nuria cogió de la mano a Pedro, y sin mediar palabra le le besó Quería saber dónde vivía, quería saber todo de él Sin pensarlo Nuria se estaba enamorando .
Pedro quería entretenerla y dijo:
— Tú sabes o has oído hablar de la sábana santa?
— Sí, dijo Nuria, Es el sudario donde envolvieron a Cristo cuando le bajaron de la Cruz.
— Correcto y has oído hablar de las caídas que tuvo en su camino al Calvario?
— Sí, creo que fueron tres.
— Correcto, y tú crees que la cruz no sufrió daños en las caídas?
— Supongo.
- Y que alguna astilla quedara olvidada en el suelo.
— Que te pasa?Pareces un cura, todo el rato hablando de cosas religiosas. Mira que si has equivocado la vocación.
!!!Pedro se quedó callado, pensó si lo había descubierto y estaba jugando con él Su madre siempre le había advertido de la intuición que tienen las mujeres, pero en este caso era muy difícil que llegara al punto de saber el verdadero motivo de estar allí.
— No, no sería cura nunca. No valdría para llevar esa vida tan sacrificada.
Hagamos una cosa, juguemos a las confesiones ya que me dices que parezco un cura.
— En qué se basa el juego?
— Tú me dices un secreto que no contarías a nadie y yo a ti otro
— A veces la verdad puede hacer daño
— Me arriesgaré.
— Está bien, Estoy enamorada de ti.
— Pedro estaba decepcionado, no era eso lo que esperaba oir . A él no le importaba su vida solo quería saber algo que le pudiera conducir a la astilla.
El cardenal estaba nervioso, no veía avances en la investigación, quería resultados. Pero Pedro no quería precipitarse, ni cometer errores. Enseguida mandó mensaje para que se pusiera en contacto con él cosa que hizo al llegar, ya vencida la mañana.
— Donde estabas?supongo que investigando?
— Sí, claro.
— Y cómo va la investigación?
— No encuentro a nadie que pueda ayudarme, es encontrar una aguja en un .. Un momento Eminencia, espere Estoy viendo en el periódico la foto de ese malnacido.
— Claro, lo hemos denunciado nosotros.
— Espere, con esta foto puedo preguntar puede que alguien le suene su cara.
— Mantengame informado, adiós y colgó.
Esa misma tarde volvió a quedar con Nuria, le parecía una eternidad el tiempo que estaban separados Al llegar la besó y enseguida se fueron a pasear.
Nuria cogió el recorte del periódico y asustada dijo a Pedro:
— Yo conozco a este cura.
— Cómo dices? Preguntó sorprendido.
— Que conozco a este cura, esta mañana le han pegado un tiro.
— Y tú cómo lo sabes?
— Estaba viendo una vela al Cristo para que sigamos.

viendonos, cuando llegó otro cura, le vió y llamó a una ambulancia.
— Sabes a donde se le llevaron?
— Creo que al hospital La luz.
— Gracias.
— Le conoces?
— Si, es un antiguo amigo.
— Pone que ha robado una reliquia.
— Será mentira, dijo para disimular, Nino sería incapaz de hacer algo asi.
— Se llama Luis, no Nino.
— Ah es verdad, Nino era su hermano.
— Nino no es nombre, sino diminutivo.
— Cambiemos de tema, mañana iré a verle.

Selección de textos de María Isabel Martínez Gilaranz:
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Página publicada por: José Antonio Hervás Contreras