-No los hay, realmente nunca los ha habido. Las esperanzas
vírgenes son un mito, porque en cuanto nacen,
alguien las apaga.
-Me parece fatal. Entonces, ¿están
todas usadas?
-Todas. ¿Acaso es usted virgen, caballero?
- Pues no, yo....
-¿Y es, por ello, menos digno?
-No, no, yo....
-¿Acaso no tiene usted primos, hermanos, gente
que lleva un sello idéntico, no tiene dos brazos,
dos piernas, no come y se levanta igual que el resto?
Es usted un ejemplar único?
-Pues...supongo que no (triste).
-Entonces no exija esperanzas nuevas.
Llévese una de las de siempre, le irá
bien...Mire, esta es su talla.
(Se prueba una esperanza, se ajusta los botones, se
acomoda el cuello...sonríe).
-Sí, esta me va bien, es perfecta.
Supongo que puedo decir que es nueva.
-Por supuesto, nadie notará la diferencia.
Todos los clientes hacen lo mismo.
Todos dirán que la suya es única.
-Pues gracias...¿cuánto es?
-Nada. Las esperanzas no se compran.
Usted acaba de reciclar una. Por eso es suya.
(Se marcha, abrochándose la esperanza. Copos
de nieve a sus pies. A sus espaldas, una nebulosa.
La vieja tienda se ha disuelto....)