Me dio cicuta en vaso plateado,
me dio veneno en copa caprichosa,
perfume de cianuro en una rosa,
aprendió a suicidarme con pasado
y las raíces todas me ha arrancado
y ya no soy humana, ni una cosa,
tan solo masa trémula, curiosa
con el cuerpo en su cama acurrucado.
Me enseñó las no reglas, los cuentos
y al revés todo el código no escrito
de todo lo sacrílego y voraz
y me dio la impiedad de los hambrientos,
y el poder de tocar el infinito
en un gesto inhumano, vil, rapaz.