Te guardé en el celaje de mi pecho
corriendo fieramente las cortinas,
cerrando a cal y canto tus vitrinas,
expulsando tu aroma de mi lecho.
Te rechacé cual pálido desecho,
machaqué con los dedos tus esquinas,
empañé la quimera que imaginas,
asesiné mi corazón maltrecho
y arranqué tus pestañas una a una,
y sumergí en mi láudano tu aliento
que me turba, confunde y enajena
mas emergiste, pálido, en la Luna,
y te hallé hipotecando mi tormento
bajo mi vena, amor, bajo mi vena.