Cada minuto es una bala en el pecho del tiempo,
vacío que conquista la nada, pero tu figura
es un formulario en la conquista del todo,
azul y azul que se desgrana, aparición frágil
en el nombre de la vida. No intentes resistir el horizonte.
Yo sé que no siempre confías en tu instinto,
que son demasiados días de espera junto a las aguas,
demasiadas paredes, marcos y ojos desolados.
Florecerás como una aparición acuática
en lo eterno, pero nunca como olas de tiniebla.
Y todo ello porque posees la errante carta
que firma en tu nombre la isla del futuro.
Confiados y repletos de dicha
nos acercamos a tu descendida imagen.