Tirado en la yerba el cielo
cobra su verdadero carácter de espejismo
la gravedad muestra su peso en nuestra
condición de artrópodos nos abstraemos
respirando aceptamos seguir pescando cazando
recolectando estos mares de guano donde pastamos
donde nada es más serio que el frío cortando
los labios del estómago salvo
un cráneo en la hoguera
el hacha del amo dándonos alcance hasta contar
la grasa pesar los alaridos bajo la tromba
fétida del arsenal del Imperio
la fisión del odio la peste
el agua viva y remota lejos del hollín
de los pies porosos con que se quiebra el miedo
la intacta soledad los llanos de azufre
en que buscamos capturar la muerte para siempre
desde la yerba la rotación
continúa hacia el retorno diario de la lluvia
de la música de los pasos en los cerros
reuniendo el tiempo en su caldero
por los desfiladeros del recurso
aparecemos desaparecemos
para volver
en el embate de las asambleas
arremetiendo
cuando todo surge
y se transforma con
la fuerza de nuestros órganos
hasta devastar los albos predios
y cuando ahora
seamos la red
y luego mar negro profundo
todavía persiguiendo el salto de los saltos
el diámetro
el vértice la
imagen
la comarca del Sapiens
su gota de arena el
espacio
la poesía