A 800 km/h
y 10.000 m.s.n.m.
siento viajar en la luz
menuda de los valles
a los arrieros del sonido
historias de tambo tibias
en los triciclos
carretillas de piedra chancada
grasa de mecanismo rodando
sangre de leña
se oye chirriar los rostros
barro derramado en su sabor
a estuco áspero de faena
desde acá se toca
el ritmo terrestre
su manta sucia marcando los minutos
la tensión de los nudos el vértigo
bravo del milenio nuestra guerra
de movimientos contra el veneno
del Dueño un Tiempo
que resopla por agrestes callejones
se advierte
el color del camino
el uso perfecto
del silencio
al aterrizar
en nuestra piel
el húmedo suelo
al acercar
nuestro sabio olor
de tibio mate.