Una vez he nacido,
necesito el equivalente algorítmico a un atisbo de
conciencia.
Mi cerebro crea imágenes
ilimitada-
incansable-
FUNESTA-
¿Es éste el pecado de soberbia al que estoy
condenado?
¿Es éste el castigo a mi soberbia al que estoy
condenado?
¿Condenado a la ceguera?
¿A la ceguera o la locura?
… ¿Al amor, quizá?
Una vez nací,
una vez hilaron las hórridas manos mis pálidos
días
tejieron el asbesto de las tramas de mi calendario,
heme aquí,
tal como soy,
tal como fui,
devorando el presente con todas mis lágrimas gastadas
con la risa hueca del muerto bufón,
esperando la paz.
Y no veo más que
moléculas danzando,
brillando en el magma de mi confusión.
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