Cloto, Laquesis, Átropos
hila, teje, corta
con la rueca, la pluma, la balanza que decide
el trazo de la vida
el peso de los días.
Oigo sus nombres y tiemblo.
Pero aún
aún no es el momento.
Desde el temblor rosado de un amanecer no se teme
la caída de la noche.
Los dientes de Átropos, la implacable,
me habitan de un indefinido temor
que ni la ciencia disipa.
Pero aún no
aún no es el tiempo.
Primero fue Caos y luego Gea
De allí venimos
Los seres humanos, atados a un hilo
que es la vida:
Cloto lo hila
lo entrama Laquesis
y la áspera Átropos lo corta
y adviene el fin
al fin
y el miedo al fin nos vuelve al Caos
y del Caos nace la Noche
en que vivimos.
Es inevitable pensar que,
aun siendo un viejo conocido,
el Tiempo tiene pensamientos tortuosos
que no entendemos.
Vistas así las cosas,
sometidos a tal inmutable paradigma,
no tiene sentido preguntarse
qué sentido tiene la Vida.
La Vida ES.
Es nuestro don menor.
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