Quizá
se me reproche mi verbo de andaluz;
acaso no se estime mi empresa la más alta,
pero al caer la tarde, cuando la luz me falta,
preciso me resulta cantar mi propia Luz.
Yo un hombre soy tan sólo y amar fue mi blasón;
oculta al fin mi Estrella, ni sueño ya ni espero.
A los regios banquetes un buen libro prefiero
y un tiento de Correa que de la Fama el son.
Prefiero en fin mirando las aguas del gran Betis
los días ver hundirse que perseguir en vano
el oro que –se afirma- posee el suelo indiano
allende el oscilante trigal azul de Tetis.
Prefiero tosca saya que el roce del arnés
y a las doradas jaulas o cortesanas salas
do sólo la mentira posee libres alas,
prefiero mis callejas en torno a San Andrés.