Eres
blanco de todas tus ideas, punto de fuga de tu propia imagen
sobre un fondo enmarcado en gasa oscura.
Eres el rostro incierto y su misterio, la
esfera que rebasa su contorno, lo finito gritando por la herida.
Por ti el marco en penumbra y el círculo
interior, la gruta que te acoge con claridad de orla, la figura
encajada en su frontera.
Por ti la carne muda de los labios, el enigma
enunciado desde el centro, y el centro pensativo como un cáliz
de sed.
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