Si las estrellas pudieran escucharme,
les contaría mis tristezas quebradas,
y les daría canciones floreadas,
huellas de un sueño sin luna ni estandarte.
Si las estrellas pudieran mirarme,
les pintaría mis dolencias cansadas,
con tinta viva de añoranzas borradas,
mudos recuerdos que no tiene voz ni arte.
Si las estrellas pudieran amarme,
les cantaría mis querencias doradas,
les sembraría mis vivencias perladas,
y les daría gracias por alumbrarme.
Si las estrellas pudieran escucharme,
les contaría mis tristezas ajadas,
y escribiría memorias congeladas,
que fueron brisas sin tonadas fragantes.
Si las estrellas pudieran escucharme,
yo les daría mis letras bordadas,
con frescos hilos de luces perfumadas,
y les daría las gracias por escucharme.