Somos
a manos llenas
un sembradío
la cosecha precisa
también el miedo
abrigado por el murmullo de la plaga.
Estigma de tiempos modernos
cada uno carga al hombro
un sobreviviente
doblado por la sed
por
la hambruna.
Somos el hombre nuevo
el diestro cazador
frente a la presa extinta
más lejos alguien cocina
ese pedazo de tierra
el resto del dolor
se exhibe como trofeo.
Somos el veneno que pugna
por llegar al estómago del mundo
creamos el virus
el impacto
la vacuna:
vital sentido del desastre.
Somos la sombra
que pateó el nido de dios.