No
es verdad que estoy sola
y tomo té a las cinco de la tarde
está el miedo
hueco en el me sumerjo
para no pensar en vos
ni en la muerte
también el vacío
donde antes hubo una casa
sólida
ahora hay escombros.
Desde el portarretratos floto
joven
como en un cuadro de Chagall
y
sonrío.
Me cubro la cara
miro entre los dedos
rostro hermoso
casi amable:
moneda de cincuenta
en
el bolsillo
soy.
Túnel verde
por donde pasa el viento
me salgo de la vaina y crezco
como mata
desde el tercer ojo
y lo cierro
hasta la próxima cosecha.
Palmo a palmo recorro
cada pliegue fino:
rugosidad
de humo.
Me sorprende lo poco que queda
de mí
marchito en el florero.
Sí
hay días en los que una recoge
pedazos de historia
y
se los traga.