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Mientras
dormimos, miramos las soledades que dicen pertenecernos,
pero de las cuales no nos queremos hacer cargo.
Mientras dormimos, soñamos con estar despiertos,
y vivir, y vivirnos de una vez.
Mientras dormimos, la oscuridad penetra en cada segundo,
en cada latido,
y nos da el insomnio justo para despertar, y querer fingir
una vez más que somos personas y humanas.
Mientras dormimos, yo pienso en vos, y sé que vos
pensás en mí, y preferimos cerrar los ojos,
y seguir soñando en que tal vez, pronto, estaremos
juntos.
Podremos compartir la soledad; yo te presto la mía
y vos me das la tuya.
Quizá hoy sea yo la que tome los acrílicos,
y vos el que llene las hojas en blanco. Y de seguro, diremos
lo mismo en diferentes formas.
Mientras dormimos, dejamos que la vida suceda en espacios
vacíos por ocupar.
No nos atrevemos a despertar, porque tememos que la realidad
sea la que vivimos día a día. Y sé
que en ella no me puedo encontrar, y también temo
no encontrarte allí.
Mientras dormimos, fuera de nosotros mismos, todo muere,
y sé que tendremos que nacer de nuevo cuando amanezca.
Cuando el sol nos dé en las pupilas que no queremos
dilatar. Cuando las persianas no puedan ya ocultar la luz.
Sabiendo que tendremos que volver una vez más a resucitar.
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